Por: "Nestoros" de "Crotaurinos"
Plaza llena hasta las banderas fue el marco para la realización de la corrida con la que concluyó la octava edición de la temporada del festival de verano organizada por La Corporación Taurina de Bogotá.
Se lidiaron astados del hierro de “
El Paraíso” correctamente presentados y de diferentes capas; dos negros, dos jaboneros y dos castaños chorreados y de diverso juego, destacando los corridos en segundo, quinto y sexto lugares. Pesaron respectivamente 446 – 476 – 459 – 477 – 509 y 458 kilos.
Cristóbal Pardo: Silencio Tras aviso y silencio tras dos avisos
Manuel Libardo: Silencio y Palmas tras dos avisos
Moreno Muñoz: Silencio tras aviso y silencio tras tres avisos.
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El común denominador de la corrida fue el mal manejo de los aceros por parte de los alternantes,

escuchando desde el palco de usía los recados respectivos.
Cristóbal Pardo, se encontró con el lote menos potable del encierro, cubriendo con facilidad el segundo tercio de su primero que tuvo poca transmisión en faena consecuencialmente desligada. Estocada entera pero sin efectos. En el segundo, faena de trámite sin causar ningún interés en el público. Para corregir, el instante de la suerte suprema en la que entra a matar cuarteando y saliéndose de la suerte.
Manuel Libardo con dos toros de inmensas posibilidades, dejó escapar el triunfo por el mal manejo de los aceros, sobretodo el segundo. Su primer ejemplar con la casta justa interpretó el

toreo bueno y con los muletazos templados y armónicos. En el otro, el toro de gran nobleza y condición, estuvo entonadísimo mostrando su clase torera. Faena, artística, seria, relajada y pausada, la cual no redondeó por culpa de la tizona que nuevamente lo privó de los trofeos.
Moreno Muñoz, acusa la falta de torear. Sin embargo pegó naturales buenos en el primero, siendo imposible el derecho por donde fue cogido sin consecuencias en dos oportunidades. El sexto de la función, encastado y pronto en la muleta, ejecuto muchos muletazos pero sin conseguir poner de acuerdo a la parroquia.
Destacar el buen puyazo de
Clovis Velásquez en el quinto al igual que los pares de banderillas colocadas por
Ricardo Santana y
Alex Benavides quienes fueron obligados a saludar montera en mano.